Preguntas Frecuentes

Preguntas Frecuentes2018-03-21T15:49:16+00:00

El oftalmólogo es un médico que se especializó en el cuidado y salud ocular. Como médico tiene la capacidad para diagnosticar, tratar y operar diferentes patologías. En los ojos se reflejan gran cantidad de enfermedades de origen sistémico como HTA, DM que puede traer consecuencias oculares y deben ser tratadas medicamente. Los optómetras son profesionales de la salud, pero no estudiaron medicina. Se dedican a estudiar y dar tratamiento a los problemas visuales que requieren el uso de anteojos. Pueden detectar ciertas enfermedades oculares, pero deben remitirlas al oftalmólogo para su tratamiento.

Son médicos que completaron uno o dos años más estudios sobre un área específica, en este caso la oftalmología, lo cual hace que puedan aportar conocimiento especifico y especializado para su área en mención. Se consideran en oftalmologia: Glaucoma, Retina, Segmento anterior, Oculoplástica, Neuro-oftalmolgía, Estrabismo y Oftalmopediatría.

Un oftalmólogo puede detectar la necesidad de anteojos o gafas a través de un completo examen. Usualmente, se dilatan las pupilas para relajar los músculos de enfoque y así lograr una medida precisa. El examen se realiza a través de un instrumento especializado denominado retinoscopio, que ayuda al oftalmólogo a lograr una fórmula para gafas adecuada para el niño.

Ambliopía es una disminución en la visión de uno o ambos ojos, debido a un desarrollo anormal de la visión en la infancia. Popularmente se le llama ojo perezoso.

La visión en los niños no nace con ellos, se va desarrollando a medida que van creciendo y madurando. Si hay un defecto que requiere el uso de gafas o anteojos y no es tratado a tiempo, el ojo no puede desarrollar totalmente su visión. el cerebro aprende a ver imágenes borrosas y después de cierta edad, no hay forma de mejorar esta visión, ni siquiera con el uso de gafas.

El cerebro de un niño con ambliopía, suele anular la imagen del ojo que menos ve, con la consecuente desviación del ojo no dominante.

Por otra parte un estrabismo, o desviación de los ojos “bizcos”, puede producir ambliopía por la misma razón, envía mensajes diferentes de cada ojo al cerebro, anulando la información del ojo desviado, con una consecuente disminución de la visión.

La única forma es haciendo un examen oftalmológico temprano.

Los pediatras están en la obligación de valorar el reflejo rojo en los recién nacidos para descartar cataratas congénitas. Hacia los 2 y 3 años se puede hacer un examen oftalmológico con instrumentos especiales para encontrar cualquier defecto que requiera el uso de gafas.

Es importante observar, si los niños se acercan mucho a sus juguetes o TV, puede estar necesitando el uso de gafas.

Hay que tener en cuenta que de no tratarse en el momento adecuado del desarrollo del niño (hasta los 8 años), en que aun hay la llamada plasticidad cerebral, la pérdida visual puede ser permanente e irreversible.

Aunque estudios recientes del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos revelan que adolescentes de hasta 14 años han recuperado algo de visión, el tratamiento temprano (antes de los 4 o 5 años de edad) suele lograr una recuperación de la visión total en gran mayoría de los casos.

Es el oscurecimiento de un lente natural que tenemos todos en los ojos, que se llama cristalino, lo cual impide la entrada de luz y de las imágenes percibidas.

Los síntomas más frecuentes son: Visión borrosa o nublada, cambios en la visión de colores, dificultad para conducir de noche por deslumbramiento con la luz, visión de dos imágenes, mejoría de la visión cercana.

Cuando está empezando una catarata, con un cambio de anteojo y mejor iluminación al leer es suficiente. Pero a medida que progresa, se hace necesario su extracción por medio de cirugía y reemplazo con un lente artificial.

Hoy en día se utilizan técnicas de mínima incisión para la extracción de la catarata, que además se hace por medio de ultrasonido, fragmentando o partiéndola dentro del ojo. Esto asegura una recuperación más rápida y minimizar los riesgos de infección.

Su médico puede indicarle cuándo es necesaria una cirugía, pero no puede tomar la decisión por usted. No es recomendado esperar a una disminución severa de la visión, pues hace que sea más duro el cristalino y sea más difícil su extracción.

La conjuntivitis es una infección que puede ser bacteriana, viral o en casos más raros, por hongos, de la superficie del ojo. La causa más frecuente es viral, es como si tuviera gripe en el ojo.

Se asocia a ojo rojo, ardor, lagrimeo, piquiña y usualmente secreción o “legañas”.

Requiere la valoración por un oftalmólogo para identificar su causa y tratarla adecuadamente, lo que evita futuras complicaciones.

Como toda infección, la conjuntivitis es contagiosa. La medida de prevención más importante, es el lavado de las manos. Nunca tocar sus ojos si no están lavadas sus manos. Si es usuario de lentes de contacto, siempre tener un adecuado aseo, no meterse en piscinas con ellos puestos y no guardarlos en soluciones diferentes a las comercialmente preparadas para eso.

Si sufre la caída de un líquido corrosivo o químico dentro del ojo, debe lavar con abundante agua limpia por un mínimo de 10 a 15 minutos. Acto seguido acudir inmediatamente al servicio de urgencias para ser valorado por un oftalmólogo.

Debe ocluir el ojo y acudir de manera inmediata para ser valorado por un oftalmólogo. Si tiene un objeto cortante o piedras o vidrios dentro del ojo, no intente sacarlo, tape el ojo y asiste urgentemente para valoración y manejo por oftalmólogo.

La retina es una capa nerviosa que tapiza el ojo en su parte interna, enviando la información de lo que vemos al cerebro. El desprendimiento de retina consiste en la separación de la retina de la capa que la nutre y la mantiene en contacto con el ojo. Se trata de un problema grave, pues se produce una pérdida de la visión.

Puede presentarse a cualquier edad, pero suele ser más frecuente en personas que son miopes o aquellos que han tenido trastornos en la retina como una retinopatía por diabetes. Un golpe fuerte también puede causarlo. Existen otras causas menos comunes, como algunas enfermedades hereditarias.

La aparición de “Moscas volantes” o de luces centelleantes pueden presentarse momentos antes de un desprendimiento de retina. Posterior a esto, el paciente puede notar una ondulación o presencia de una sombra en su visión. En muchos casos el esprendimiento puede ocurrir de forma repentina y el paciente puede experimentar una perdida total de la visión de un ojo.

El desprendimiento de retina o su sospecha se considera urgencia médica y debe ser atendido sin demora por un oftalmólogo. El tipo de tratamiento recomendado varía dependiendo de la causa, el estado de la retina, el tiempo transcurrido.

Por regla general suele ser necesaria una cirugía.

La cirugía de retina es un proceso de mucha más envergadura que la de cataratas ó la corrección de defectos refractivos, por lo que el paciente debe tener en cuenta que existe la posibilidad de no reaplicar la retina en una sola intervención. Aproximadamente un 85% de los casos responden con una sola cirugía. Factores de mal pronóstico son la diabetes, las reoperaciones, la presencia de proliferaciones vítreo-retinianas, la miopía elevada, los síndromes genéticos o la presencia de desgarros en una localización muy posterior.

Es una alteración de la córnea, la parte más anterior y transparente del ojo, que hace que se adelgace y adopte la forma de un cono, lo que produce alteraciones visuales serias. Es más frecuente en varones y suele aparecer en la adolescencia, progresando a lo largo de los años.

Su principal síntomas es la pérdida de visión, ya que aparece un astigmatismo muy grande, que aumenta permanentemente, hasta el punto que la corrección con anteojos no mejora la visión.